Sepsis neonatal: diagnóstico temprano

La sepsis es un problema global con alta morbilidad y un importante participante en la mortalidad general pediátrica y neonatal. Cuando se circunscribe al periodo neonatal, su clasificación temporal la delimita como precoz o de inicio temprano, a la ocurrida en menores de 72 horas y tardía después del tercer día de vida. En la SNIT, su mayor incidencia sucede en las primeras 24 horas en un 85 a 90 %. Las manifestaciones clínicas, generalmente inespecíficas, muestran una amplia gama de expresiones, desde sutiles, distermias, “no luce bien” hasta compromiso multiorgánico severo. Entre sus factores de riesgo, por relacionarse con trasmisión vertical, la prematuridad, rotura prolongada de membranas y la presencia de infecciones maternas, ostentan considerable peso en su causalidad.  Se mantiene como un desafío, el diagnóstico certero, con la implementación de un protocolo de mayor rendimiento, habiéndose elaborado una serie de documentos, con escalas y propuestas de exámenes de laboratorio, manteniéndose como más utilizados: el despistaje hematológico, la Proteína C Reactiva y la Procalcitonina; a los cuales se suman en países de altos ingresos detección rápida de patógenos con la Reacción en Cadena de la Polimerasa múltiple (PCR), moléculas de adhesión celular como Presepsina (P -sep) y la determinación de interleucinas 6 y 8  ( IL-6, IL-8) . Los protocolos de tratamiento además de incluir medicación empírica o específica, deben asegurar un buen soporte nutricional, hemodinámico, y respiratorio si es necesario; los cuidados centrados en el neurodesarrollo y la familia. Es de mucho interés y un desafío el establecimiento de pautas que permitan el diagnóstico precoz y oportuno, así como la suspensión de tratamiento antimicrobiano lo antes posible, en pacientes sintomáticos o asintomático con riesgo, en quienes se haya excluido el diagnóstico, en este continúa como estándar dorado el hemocultivo.