Situación de la niñez en Venezuela 2020

Dentro de la estrategia mundial para la salud del niño y el adolescente, Venezuela presentaba al comenzar el año 2020, previo a los primeros casos de la ECOVI-19  locales, un panorama sanitario muy  comprometido y lejano para el cumplimiento de los objetivos del desarrollo sustentable. La crisis humanitaria compleja en proceso desde el año 2015 ha causado un aumento del sufrimiento, de la morbilidad y mortalidad prevenible infantil y de los adolescentes.

 

Los indicadores de mortalidad infantil alcanzaron en 2017, más de 27 muertes/1000 nacidos vivos, cifra similar al año 1990, con alta carga de las muertes por enfermedades perinatales y neonatales, infecciosas, respiratorias y trastornos nutricionales. Dentro de la mortalidad neonatal  están las afecciones del embarazo y el parto, la asfixia perinatal, bajo peso al nacer, sepsis, entre otras. Todas condiciones prevenibles por atención prenatal y por control de los embarazos de alto riesgo debidos en buena parte a la alta incidencia de productos de embarazos de adolescentes cercanos al 23% del total de nacidos vivos registrados.

 

A partir de la detección de los primeros casos nacionales por SARS CoV-2, el 13 de marzo, y la aplicación de rigurosas medidas de salud pública y sociales, amplias a todos los sectores de la vida productiva, sostenidas en el tiempo y en todo el territorio nacional, se han agravado las condiciones de vida y los determinantes sociales y económicos de la familia venezolana.

 

La atención primaria preventiva de la infancia se ha afectado de manera muy profunda durante los últimos años, y aún más durante la epidemia. Los programas esenciales de inmunizaciones, lucha contra los vectores, saneamiento ambiental, alimentación y nutrición, y de la atención integrada de las Enfermedades Prevalentes Infantiles (AIEPI) han mermado su oferta, cobertura y su calidad, generando mayores riesgos para la salud de la niñez venezolana.